Amanita Caesarea, una delicia culinaria

Amanita Caesarea, una delicia culinaria

Llevamos unas semanas de otoño y la lluvia a cubierto de setas nuestros bosques cercanos. Entre tanta variedad a nuestro alcance, hay una que sin duda destaca entre el resto. Con su sombrero anaranjado intenso y un pié color crema, la amanita caesarea es la gran triunfadora, gastronómicamente hablando.

Nombrada “caesarea” por ser la preferida de los emperadores romanos, también se la conoce como “huevo de rey” por su aspecto en los estadios más tempranos, u oronja.

Su delicado y afrutado sabor la convierten en un delicioso manjar que bien, acompañando a nuestros platos, o como elemento principal, nos dará grandes satisfacciones. Las amanitas aceptan casi cualquier forma de preparación, en guisos o a la plancha, obtenemos grandes acompañamientos. Pero es en crudo donde la amanita caesarea saca a relucir su gran potencial. Cortada en finísimas láminas, a modo de carpaccio, con un ligero toque de aceite virgen de oliva, sal y pimienta, tendremos un plato digno de las más altas cocinas.

Hoy os proponemos una deliciosa receta que combina unas amanitas caesarea con un magnífico oloroso.
Para esta receta vamos a necesitar los siguientes ingredientes:
· 400 gr amanitas
· 3 cebolletas frescas cortadas en juliana
· Una copa de oloroso
· Sal
· Pimienta negra
· Aceite de oliva virgen extra

Para empezar, limpiaremos las amanitas con la ayuda de una puntilla y un pincel. Este tipo de setas no suele acumular suciedad por lo que es muy fácil y cómoda de limpiar. Con las amanitas ya limpias, procederemos a cortarlas en trozos generosos, y la echaremos a la sartén, donde previamente habremos rehogados las cebolletas. Añadimos a la sartén sal, pimienta y el oloroso. Hay que tener cuidado con la cantidad de vino, ya que las amanitas absorben todo el sabor con mucha rapidez. Mantenemos 5 minutos en sartén y emplatamos añadiendo unas hojas de shiso, que van a aportarle un toque muy fresco.

Y ya sólo queda degustarlas en buena compañía.